 |
VITRALES PARISINOS
|
DEL RENACIMIENTO AL SIGLO XX
A partir de 1450 empieza en París la edad de oro del vitral con la fabricación de piezas de una calidad excepcional, muchas de las cuales han llegado en perfecto estado a nuestros días. Además de los conjuntos de las iglesias Saint-Gervais y saint Germain-l’Auxerrois que vamos a ver aquí, existen muchas otras vidrieras como las de Saint-Séverin, Saint-Merry o Saint-Etienne-du-Mont fruto de este renacimiento.
Estos vitrales, diseñados por los pintores de la corte de Francisco I o inspirados en las corrientes artísticas del momento (escuela del Norte, maestros italianos), son prueba del refinamiento del estilo Renacentista y liberan a las composiciones de las divisiones de la ventana.
Convergen en este siglo el rigor de la Edad Clásica y la necesidad creciente de luz en la liturgia, lo que impulsa el aumento progresivo de la claridad de los vitrales, pronto reducidos a vidrierías. La obra maestra de las vidrieras de Soulignac para el coro alto de Saint-Eustache es el último intento de unir el vitral histórico a la arquitectura circundante.
Tras la Revolución, el gusto y la técnica del vitral, aletargados durante más de un siglo, resurgen en los talleres parisinos, como el de la Manufacture de Sèvres. A lo largo de todo el siglo XIX, el clima de investigación, a veces espoleado por pintores como Maréchal o Lafaye, lleva a la apertura de nuevos talleres en los que restauran o renuevan antiguos vitrales.
En los años veinte, la renovación del Arte sagrado y la libertad en las técnicas acercan a los artistas a los decorados religiosos y al uso del vidrio en sus creaciones. Así, las iglesias parisinas son el lugar perfecto para disfrutar de un gran número de creaciones que reflejan las innovaciones y los debates estéticos del siglo XX.
(Distrito 9) 18bis, rue de Châteaudun
Iglesia Notre-Dame-de- Lorette
Vitral 1 La Asunción, 1827-1829 (colocado en 1836) Pierre Delorme - pintor, autor del cartón Manufacture de Sèvres - fabricación del vitral
Esta vidriera fue el primer encargo de la Manufacture de Sèvres. Sus talleres tuvieron un papel esencial en el redescubrimiento de la técnica del vitral a principios del siglo XIX. Además de la voluntad política de relanzar las manufacturas reales, este nuevo impulso llevaba el nombre de dos hombres: el Conde de Chabrol, prefecto de Sena y conocedor de las obras inglesas, y Alexandre Brongniart, director de la Manufacture, científico y apasionado por la pintura sobre vidrio. En Sèvres se produjo una ruptura técnica con el vitral tradicional: colorearon grandes vidrios blancos cortados en ángulo recto con pinturas vitrificadas de múltiples colores que permitían competir con los efectos de la pintura al óleo. Estos cuadros «luminosos», diseñados por famosos pintores (la imagen superior pertenece a Pierre Delorme, autor del techo de la capilla de la Virgen de esa misma iglesia), se vieron enfrentados a partir de mediados del siglo XIX a una idea más arqueológica del vitral.
(Distrito 9), 63, rue de Caumartin
Iglesia Saint-Louis-d’Antin
Vitral 4 La Caridad, 1882 Edouard Didron (1836-1902)
Edouard Didron, sobrino de Adolphe Didron (1806-1867), teórico cristiano y fundador de los Anales arqueológicos, siguió los pasos de su tío y, al igual que éste, trabajó como pintor vidriero y escritor. En 1882, la fábrica de Saint- Louis-d’Antin le encargó unos vitrales para los quince ventanales en forma de media luna de la iglesia, cinco de los cuales narran diferentes historias (las tres Virtudes teologales y dos episodios de la historia de la Vera Cruz). La elección de las figuras y la organización sabia de sus gestos y de sus atributos demuestran el interés de Didron por la iconografía religiosa. Y, además, el autor no olvida favorecer la iluminación de una iglesia sombría por naturaleza y utiliza en su paleta colores muy pálidos -claroscuro de gris con un ligerísimo toque de oro- para reforzar el efecto monumental y la claridad didáctica de las escenas.
(Distrito 7) 23 bis, rue Las Cases
Iglesia Sainte-Clotilde
Vitral 114 Ezequías (Ecequiel), 1853 Louis Lamothe, pintor, autor del cartón Prosper Lafaye, maestro vidriero
La basílica Sainte-Clotilde-Sainte-Valère, referencia del arte neogótico, fue la primera iglesia parisina construida en el siglo XIX con estilo ojival. A partir de 1851, se encargó a los vidrieros más famosos de la época, como Thévenot, Maréchal o Lusson, la realización de los vitrales. Se trata de la primera obra monumental del pintor vidriero Prosper Lafaye, que realizó los ventanales superiores del transepto en colaboración con dos artistas lioneses, Lamothe y Chancel, alumnos de Ingres y de Flandrin, autores de las figuras centrales de los Apóstoles y de Profetas. Éstas se encuentran en ojivas agudas y se inscriben en una arquitectura tratada con grisalla, en fondos adamascados con colores saturados. Aunque, inicialmente, la dualidad del diseño entre el estilo grácil de las figuras y la abundancia de la ornamentación, con unos tintes a veces disonantes, fue motivo de controversia, la omnipresencia de marcos decorativos dota de homogeneidad al conjunto creando una unidad monumental.
(Distrito 1) 2, Place du Louvre
Iglesia Saint-Germain-l’Auxerrois
Vitral 120 La Incredulidad de santo Tomás, 1533 Jean Chastellain maestro vidriero
El encargo de la obra está documentado por el contrato firmado en 1533 entre Jean Chastellain, maestro vidriero de París, y Antoine Bohier, consejero y financiero del rey. Las similitudes estilísticas y técnicas observadas durante las recientes restauraciones han permitido atribuir el cartón al pintor de Anvers Noël Bellemare, cuyo nombre aparece en el contrato de la rosa sud (vitral 118), realizada el año anterior por el mismo maestro vidriero. Al igual que en La Sabiduría de Salomón de Saint-Gervais, encontramos la misma disposición de figuras elegantes y un juego de perspectivas complejas con un efecto todavía más monumental. A la influencia del manierismo flamenco se suma la de los maestros italianos, como Rafael, visible en la voluntad de individualizar a cada apóstol. El arte de Bellemare se funde aquí con el control técnico extraordinario de Chastellain para crear una de las obras maestras del vitral francés del Renacimiento.
Vitral 122 La segunda Incredulidadde santo Tomás, mediados del siglo XVI
La escena se divide en tres etapas: los apóstoles rodeando la tumba abierta y vacía dirigen sus miradas hacia el cielo, donde la Virgen se eleva en una nube gloriosa rodeada de ángeles. Dirige su mirada hacia la derecha donde, en segundo plano, santo Tomás, que se ha quedado solo en el Monte de los Olivos, recibe el ceñidor de María de las manos de un ángel. Aquí, como ocurre a menudo a partir del siglo XV, el tema de la Asunción está ligado al de la segunda incredulidad de santo Tomás, leyenda italiana según la cual la Virgen dejó al Apóstol su ceñidor como prueba material de su Ascensión. La composición, libremente inspirada en una madera de Albert Dürer, se organiza siguiendo una estructura vertical, acentuada por una retórica de gestos de las figuras. Aunque la ejecución técnica (grandes piezas con un tallado soberbio, riqueza de adamascados) recuerda al arte de Chastellain, el estilo apenas se asemeja al vitral anexo, y el arcaísmo de la composición queda compensado por el brillo de los colores y la elegancia de los ángeles.
Vitral 22 Ezequías, 1847 Charles-Laurent Maréchal y Louis-Napoléon Gugnon, pintores vidrieros
Charles-Laurent Maréchal, pintor y maestro vidriero, gozó de gran fama a lo largo del siglo XIX. En 1833, abrió en Metz una fábrica de vitrales, junto con su cuñado Gugnon, a los que se unió en 1854 Charles Champigneulle. La producción de este taller de Lorena es notable, tanto en obras civiles como religiosas. Maréchal consiguió encargos importantes de vitrales para iglesias parisinas (Sainte- Clotilde, Saint-Augustin, Saint-Vincent-de- Paul). En 1847, realizó en Saint-Germain-l’Auxerroi los vitrales de los diez vanos inferiores de la nave. En el sur, las grandes figuras bíblicas (patriarcas, reyes de Judá y de Israel) con aspecto hierático y severo, hacen frente, en el norte, a personajes del Nuevo Testamento, rodeados por ángeles. A pesar de su mal estado, estos vitrales son muestra del estilo particular de Maréchal, que se servía de una técnica muy sofisticada (superposición de capas de esmaltes y de grisallas sobre vidrios de tonos muy densos) para intentar reproducir en luz la suavidad de la pintura al óleo.
(Distrito 1) rue du Jour
Iglesia Saint-Eustache
Vitral 302 y 304 San Pablo - Santiago el Mayor, 1631 Antoine Soulignac pintor vidriero
Aunque el alto coro de Saint- Eustache data de 1624, tardó siete años en ser decorado con vitrales. Cada una de las ojivas agudas de las once ventanas (seis vitrales dobles y cinco simples) acoge a una elegante figura con una pose minuciosamente estudiada y situada en la parte delantera de una elevación monumental tratada con grisalla. Los Padres de la Iglesia y los apóstoles rodean a Cristo y a San Eustaquio, representados en el vitral del eje. El aumento de la relación de la escala, que da más importancia a la arquitectura, y el efecto sorprendente de las perspectivas en trampantojo potencian el carácter excepcional de estas vidrieras, firmadas por Antoine Soulignac, maestro vidriero con una carrera apenas conocida. La búsqueda de la claridad, favorecida por la importancia de los vidrios blancos o débilmente tintados, corresponde a la evolución del vitral del siglo XVII y condujo, seis años más tarde, a la colocación de vidrieras coloreadas en las ventanas superiores del transepto y de la nave decoradas exclusivamente con bordes decorativos.
Vitral 4 (vidriera de los Charcuteros) San Andrés, 1643 Adeline Hébert-Stévens pintora vidriera
Adeline Hébert-Stevens, hija de Jean Hébert-Stevens y de Pauline Peugniez, ambos pintores y maestros vidrieros, entró a trabajar en el taller familiar, junto con su marido Paul Bony, en los años treinta. Este taller, creado en 1924, fue el lugar de encuentro de gran número de artistas, como Maurice Denis o Georges Devallières, ambos apasionados por el arte religioso. La Ocupación no interrumpió su actividad, tal y como lo demuestra el importante número de vitrales creados en los años cuarenta. En Saint-Eustache, la Sociedad de Recuerdo de la Charcutería francesa, último gremio de profesiones de alimentación ligada a la iglesia des Halles, solicitó en 1943 un vitral para su capilla conmemorativa dedicado a Saint Andrés, santo de la iglesia, y a Saint Antonio, patrón de los charcuteros. La artista, siguiendo un estilo bastante clásico y con un fin pedagógico, introdujo imágenes estilizadas, con inscripciones, en un fondo de vidriería geométrica con tonos dorados.
(Distrito 4) 2, rue François Miron
Iglesia Saint-Gervais- Saint-Protais
Vitral 9 Vidas de santa Isabel y de san Luis, entre 1510 y 1517 Anónimo
La red de esta ventana aloja los fragmentos de dos vidrieras diferentes. Los cuatro paneles principales en forma de huso ilustran episodios de la vida de san Luis y de su hermana, santa Isabel, fundadora del monasterio de Longchamp, fallecida en 1270. De izquierda a derecha aparecen el segundo entierro de la santa, vestida con el traje real; la curación milagrosa de un niño acostado sobre la camisa de santa Isabel; el milagro obrado por san Luis ante la tumba de su hermana y, finalmente, la toma de Damiette por los cruzados. En estas densas composiciones abundan los detalles pintorescos que refuerzan el sentido iconográfico de las escenas. Los paneles están rodeados por una representación de la curia celeste (Dios padre acompañado de ángeles) con un estilo más elegante y refinado. Anne Le Chevallie acristaló la parte inferior del tímpano y las ojivas agudas con un estilo abstracto.
Vitral 16 La Sabiduría de Salomón, 1531 Noël Bellemare pintor y autor del cartón Jean Chastellain maestro vidriero
La historia empieza en los dos calados de la izquierda del tímpano, con las escenas del Sacrificio y del Sueño de Salomón y continúa con la del Juicio, desarrollada en las ojivas lanzadas, para terminar con la Visita de la reina de Saba en los dos calados de la derecha. La escena principal se encuentra en un friso que se extiende a lo ancho de todo el vitral y constituye uno de los primeros ejemplos parisinos de vidriería unificada. Varios grupos de personas están hábilmente repartidos en el espacio abierto de un suntuoso palacio renacentista. El cuerpo estilizado de las figuras, que presentan gestos gráciles, el refinamiento de los trajes y la variedad de los efectos de materias potencian la elegancia de un vitral que goza de una virtuosidad técnica excepcional. La reciente atribución del vitral al pintor Noël Bellemare, nacido en Anvers, confirma su vínculo con el manierismo flamenco de principios del siglo XVI.
Vitral 124 Abraham y Melquisedec, 1610 Nicolas Chamus pintor vidriero
En 1610, los mayordomos solicitaron a Nicolas Chamus, pintor vidriero parisino, la creación de un vitral que ilustrara en dos historias superpuestas la Última Cena y el encuentro de Abraham y Melquisedec. Sólo ha llegado a nuestros días el segundo episodio del nivel central: Melquisedec ofrece pan y vino a Abraham, esbozando así la figura de Cristo en su última cena. Actualmente, se encuentra entre dos escenas de batallas heterogéneas procedentes de otras vidrieras: en el nivel inferior, Santiago en la batalla de Clavijo, que data sin duda del siglo XIX, mientras que, en la parte superior, se encuentran dos escenas de la vida de san Luis de principios del siglo XVI. Aunque la ligera pesadez de los rasgos y de la composición nos aleja de las obras maestras del siglo anterior, estos vitrales de Saint-Gervais demuestran un último intento de los vidrieros parisinos de prolongar la tradición narrativa del vitral.
(Distrito 3) 195, rue du Temple
Iglesia Sainte-Elisabeth
Vitral 8 San Juan Evangelista, 1828 Abel de Pujol pintor, autor del cartón Warren-White y Edouard Jones maestros vidrieros
A partir de 1825, el conde de Chabrol, prefecto de Seine, encargó seis vidrieras para la capilla de la Virgen, construida por Godde detrás del coro de la iglesia. Solicitó tres de éstas al taller de William Collins de Londres (Las Virtudes teologales, hoy desaparecidas) siguiendo los modelos del pintor Reynolds y las otras tres (Saint Juan Bautista, Saint Juan Evangelista y Saint José), diseñadas por Abel de Pujol, las realizaron los vidrieros ingleses Warren-White y Jones a partir de 1828. Durante el Segundo Imperio, tras la demolición de la capilla, sólo volvieron a colocarse tres vitrales en la parte inferior derecha de la iglesia, a mediados del siglo XX. Estas vidrieras inglesas de excepcional calidad, jalones esenciales de la renovación del vitral de principios del siglo XIX, fueron imitadas en los talleres parisinos, tanto en la Manufacture de Sèvres como en la vidriería de Choisy-le-Roi.
En virtud de lo dispuesto en el Concordato firmado en 1801 entre Francia y la Santa Sede, que ratificó las confiscaciones revolucionarias de bienes del clero y transfirió a los municipios la propiedad de las iglesias parroquiales y de sus sucursales, la ciudad de París es propietaria actualmente de unos cien edificios religiosos entre los que se encuentra un gran número de iglesias de culto católico. El Concordato, que permaneció vigente hasta la aprobación de la ley de separación Iglesia-Estado en 1905, resultó beneficioso para los edificios religiosos pertenecientes al municipio. La devolución al clero de las obras de arte confiscadas durante la Revolución y la aplicación de una política activa de encargos de decorados y de construcción de nuevos edificios hicieron de las iglesias de París un conjunto artístico de una riqueza excepcional que abarca los principales periodos del arte francés, desde la época clásica hasta la moderna.
Actualmente, la Dirección de Asuntos Culturales de la ciudad de París se encarga de la conservación de este patrimonio de un valor inconmensurable.
También es responsable de su catalogación, mantenimiento, promoción y de la ejecución de las obras de restauración necesarias para la conservación de los edificios en los que se encuentran.
|