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Paseos turísticos por el patrimonio
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Paseos turísticos por el patrimonio

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VÍA CRUCIS DEL SIGLO XX

 

PEREGRINAJE ESPIRITUAL Y CREACIÓN ARTÍSTICA

El vía crucis, sustituto del viaje a Tierra Santa para seguir los pasos de Cristo, se desarrolló en Occidente a partir de los siglos XIV y XV a instancias de los franciscanos. Colocaron en los lugares de culto cruces de madera (obligatorias), a veces asociadas a imágenes (accesorias) de la Pasión.

El artista requiere un auténtico ejercicio de estilo para escoger el número (al igual que ocurre en un cómic, en el cine o en el teatro), así como el lugar y la duración específica.

Durante el siglo XX, los vía crucis sedujeron a muchos artistas. En el periodo de entreguerras, con la renovación del arte sagrado, se acentuó la diferencia entre dos concepciones de la Pasión: una más dolorosa y violenta (desarrollada principalmente en la pintura) y otra más serena y tranquila (preferida por los escultores). En esta época, se realizaron dos vía crucis cerca de París que bien merecen una visita: el de Henri Marret en Saint-Louis de Vincennes y el de Ángel Zarraga en Saint-Ignace-de-la-Cité-Universitaire-de-Paris en Gentilly. La Segunda Guerra Mundial y, sobre todo, el Concilio Vaticano II de 1962, que priorizó a la persona sobre el objeto, marcaron un punto de inflexión en las orientaciones: el decorado pasó a ser secundario, las obras de arte sagrado y de vía crucis (la cruz de madera prima sobra la imagen) se volvieron poco frecuentes y se optó por un vacío contundente. Renació en el arte contemporáneo un deseo de espiritualidad. Las obras recientes siguen mostrando diferentes elecciones: expresión y narración, detalle y símbolo, pathos y deducción.

 

Las 14 estaciones del vía crucis

Jesús es condenado a muerte
Jesús carga con la cruz
Jesús cae por primera vez a los pies de la cruz
Jesús encuentra a su madre
Jesús es ayudado por Simón el Cirineo a llevar la cruz
Verónica limpia el rostro de Jesús
Jesús cae por segunda vez
Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén
Jesús cae por tercera vez
10  Jesús es despojado de sus vestiduras
11  Jesús es clavado en la cruz
12  Jesús muere en la cruz
13  Jesús es descendido de la cruz y puesto en brazos de su madre
14  Jesús es sepultado en el sepulcro

De estas 14 de estaciones que fijaron los papas Clemente XII y Benito XIV en el siglo XVIII, se suprimieron las que no aparecían en los Evangelios (las tres caídas de Jesús, el encuentro con María y el encuentro con Verónica) y fueron remplazas por otras (Jesús en el monte de los olivos, la negación de San Pedro, la flagelación y la coronación con la corona de espinas o la promesa del paraíso para el buen ladrón). A partir de 1958, se ha añadido en algunas ocasiones una estación más con la resurrección de Cristo.

 

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Balades du patrimoine : puce1  (Distrito 13) 80, boulevard de l’Hôpital
Francesca Guerrier
lavado esmaltado,
1962-1963Iglesia Saint-Marcel

Por medio de su amiga Isabelle Rouault, autora de los cartones de los vitrales de las capillas, Francesca Guerrier conoció en 1966 al párroco de la iglesia Saint-Marcel, que se encontraba en construcción en ese momento. Los mayordomos de la iglesia le compraron las 15 estaciones de un vía crucis que había creado para la iglesia Saint- Germain-en-Laye y expuesto en la Galería Simone Badinier de París. Su anhelo de sobriedad se funde en la austeridad de la arquitectura de hormigón diseñada por Daniel Michelin acorde con lo dispuesto en el Concilio Vaticano II.

El rechazo del efecto justifica la elección de un trazo espeso y depurado, profundamente inmerso en la materia, de grandes masas compartimentadas y de colores planos escogidos en una paleta reducida y sobria (azules, malvas y grises). El formato cuadrado y el encuadre ajustadísimo de los protagonistas situados en difusos paisajes subrayan el cumplimiento riguroso de los patrones cristianos. Todo, desde las cifras a las cruces, parece castigado por el marco, en una presentación que evoca los vía crucis esculpidos en los años treinta por Delamarre en Saint-Antoine-de-Padoue y por Bouchard en Saint-Léon. Esta gravedad queda moderada por las burbujas de aire, el brillo de los esmaltes y la profundidad de los tonos que suavizan la rigidez del marco y el rigor de las líneas. Su gran resistencia y el gusto de la artista por las artes del fuego explican la elección del lavado esmaltado. Así, la artista renueva los ensayos de pintura con esmalte sobre lavado realizados por el químico Mortelèque en 1830.

 

Balades du patrimoine : puce2   (Distrito 12) 186, avenue Daumesnil
Georges Desvallières
óleo sobre lienzo encolado sobre hormigón -
1934-1936

Iglesia del Saint-Esprit

Durante el periodo de entreguerras, más de treinta artistas trabajaron en la decoración de la iglesia del Saint-Esprit dirigida por Georges Desvallières (1861-1950) y Maurice Denis, fundadores en 1919 de los Talleres de Arte Sagrado. Desvallières, que postulaba una visión más severa del arte religioso, deseaba que «nadie entrara en la iglesia del Saint-Esprit sin comprender que Jesús sufrió por nosotros». Es este deseo el que rige el diseño de su vía crucis. Tomando como referencia e introduciendo cambios en el vía crucis que realizó para la iglesia Sainte-Barbe de Wittenheim cerca de Mulhouse hacia 1930, el artista pintó 15 grandes lienzos, cuadrados o rectangulares, que encoló sobre hormigón, en la parte inferior de los frescos, entre largos textos históricos.

La unidad cromática (marrones, grises y verdes) y la repetición algunos elementos formales o simbólicos (como el pilar o el arco) garantizan la cohesión del conjunto. El toque enérgico (el pintor lacera el lienzo con enormes golpes de brocha, llegando incluso a cortarlo con el mango del pincel), la paleta reducida y sombría y, en definitiva, la composición entera subrayan la extrema violencia de la Pasión de Cristo. El enfoque escogido es el del dolor y la dramatización: la expresión se alza victoriosa sobre el detalle. Este vía crucis desgarrador constituye probablemente la obra maestra del que calificaron como «Déroulède de la piedad» o incluso «Miguel Ángel de los Macabeos». Esta misma aspereza queda plasmada en los lienzos pintados en 1935 por Paul Bret en el vía crucis de la iglesia Saint-Joseph-des-Carmes.

 

Balades du patrimoine : puce3  (Distrito 19) 9, rue de la Mouzaïa
Pierre Avon
papel cortado y pegado en contrachapado,
1998-1999

Iglesia Saint-François-d’Assise

Pierre Avon, iniciado en el arte del grabado por Rémy Aron y diplomado en análisis musical, creó un vía crucis muy original y potente para la iglesia Saint-François-d’Assise. Su contribución destaca hasta qué punto el vía crucis sigue siendo un desafío para los artistas contemporáneos. Al realizar cada estación en un marco de 40 centímetros por 32 con papel cortado y pegado sobre contrachapado, aniquiló, al igual que Matisse, la distancia entre el dibujo y el color y retomó una técnica común en todas las corrientes artísticas del siglo XX, del cubismo al pop art y la abstracción, pasando por el dadaísmo o el surrealismo. El sintetismo de sus formas rememora la figuración narrativa, las obras de Francis Picabia o de Eduardo Arroyo.

Adoptó una paleta de colores reducida, cercana a los de camuflaje, lo que sugiere una extraña cercanía con las imágenes de guerra y confiere a los protagonistas un aspecto de soldaditos de plomo. Pierre Avon se basó en las investigaciones históricas actuales para representar a un Cristo que no lleva la cruz completa sino una barra transversal o travesaño. Desde entonces, el proceso iconográfico y las elecciones plásticas convergen para ofrecer a la Pasión de Cristo una importante repercusión en nuestro mundo contemporáneo.

 

Balades du patrimoine : puce4  (Distrito 17)  12 bis, rue Saint-Jean
Henri-Marcel Magne y A. Messager
marquetería de madera, 1936-1937

 Iglesia Saint-Michel-des- Batignolles

No fue hasta septiembre de 1937 cuando el cardenal Verdier erigió el vía crucis solicitado para la iglesia Saint-Michel-des-Batignolles, terminada nueve años antes. Está formado por 14 paneles rectangulares (de unos 42 centímetros por 72) planos o curvos para adaptarse a su soporte. El conjunto se funde a la perfección en la arquitectura: la marquetería casa con la utilizada para las sillas del coro, el banco de los mayordomos, el púlpito y el ambón; el camafeo de tonos marrones y ocres recuerda los tonos sobrios del decorado interior y el efecto decorativo de las piezas de madera evoca la vibración de las teselas de los mosaicos o los juegos de encaje de los ladrillos. La preciosa técnica de marquetería en maderas exóticas reafirma su relación con la madera de la cruz al tiempo que muestra pequeños cuadros y permite conciliar la sobriedad cromática y la riqueza ornamental. Surgen juegos infinitos gracias a las diferentes especies de árboles, las venas, los colores, las texturas… tanto es así que puede llegarse a pensar que se trata de una pintura.

Henri-Marcel Magne (1877-1946), autor de los cartones que realizó A. Messager, optó por un estilo muy gráfico y sintético en el que la línea nerviosa juega con colores lisos y zonas más matizadas. El fondo negro rechaza cualquier indicio de profundidad, proyectando sobre la superficie imágenes comprimidas en un marco omnipresente. En París, Magne abandonó la pintura sobre lienzo, vidrio o cemento para dedicarse a crear cartones para vitrales, mosaicos y marquetería. Antes de la guerra diseñó el decorado de marquetería de las sillas del coro y de la caja del órgano principal del Sacré-Coeur.

 

Balades du patrimoine : puce1   (Distrito 17) 27, rue d’Armaillé
Cécile Bouvarel
mosaico de piedras, 1991-1993

 Iglesia Saint-Ferdinand-des- Ternes

Cécile Bouvarel, pintora mosaísta, realizó entre 1991 y 1993 las 14 estaciones del vía crucis de la iglesia Saint-Ferdinand-des-Ternes. Esta serie se amolda en total equilibrio en la iglesia de estilo románico-bizantino gracias a la tonalidad del conjunto (clara y luminosa), a la forma de las estaciones (un cuadrado de 33 centímetros de lado coronado por un semicírculo que evoca las cúpulas de la nave) y a la técnica escogida (el mosaico, herencia de Bizancio). El contraste entre un material grave y bruto con otro precioso y acabado es enérgico. Por un lado, las piedras (travertinos, granitos, esquistos y mármoles), escogidas en una gama cromática reducida, están talladas o lustradas, pero en ningún caso pulidas, por lo que conservan su rugosidad original. Por otra parte, las escasas teselas de oro y plata presentan un aspecto liso y regular y brillan en el corazón de las piedras mates. La delicadeza de este comedido conjunto reúne el refinamiento de las presentaciones limpias y de los puntos de vista en ocasiones osados, que sitúan en decorados alusivos, incluso vacíos, a siluetas con rostros sin rasgos.

Las iglesias parisinas conservan muchos vía crucis hechos con mosaicos cristal o de piedra, siendo especialmente importantes los vía crucis de Mauméjean (iglesias Saint-Dominique y Saint-Jean-Bosco y la capilla Sainte-Thérèse-de-L’Enfant-Jésus en los Orphelins Apprentis d’Auteuil). Cécile Bouvarel se inscribe en una tradición que ella misma renueva por la modestia de su enfoque, por su visión muy interiorista de la Pasión y por su estilo sintético y decorativo.

 

Balades du patrimoine : puce6   (Distrito 6)  1, place Saint-Germain-des-Prés
Pierre Buraglio
chapa esmaltada, 1990

 Iglesia Saint-Germain-des- Près, capilla Saint-Symphorien

En 1990, la Ciudad de París y el párroco de Saint-Germain-des-Prés hicieron un pedido a Pierre Buraglio, artista que considera el arte un acto de fe. Buraglio estaba encargado de la dirección artística y de creación de la capilla Saint- Symphorien y dejó la obra, que él quería «servir sin desnaturalizar», para diseñar un vitral azul monocromo, una pintura parietal roja y un vía crucis formado por 15 placas de chapa esmaltada de 12 centímetros de lado.

Al utilizar el esmalte, técnica común en los vía crucis del siglo XX, el artista renueva esta tradición declinando el carácter precioso y el aspecto tornasolado del médium. Prima la discreción y la contención tanto en el color (un trazado azul de Sèvres sobre un fondo blanco) como en la composición (trazos concisos salpicados en el vacío). En la ilustración del Calvario, se decanta por una simple evocación, la «determinación de las cosas» mediante un trazo en los confines de la abstracción. Así, los cuerpos ausentes son sustituidos por paisajes e instrumentos de la pasión: unas veces la visión de los acontecimientos es próxima y otras veces lejana, pero siempre frontal, siguiendo el deseo de Buraglio: «trabajando sobre una superficie lisa, quiero que la mirada se choque contra el plano». El vía crucis acentúa sin pathos la Pasión de Cristo, huyendo de dramatizaciones. La tonalidad azul y la depuración de los trazos recuerdan el trabajo de Matisse en la capilla del Rosario de Vence. Pero las fuentes en las que bebe Buraglio para inspirarse son muy variadas, desde el Libro de horas de Estienne Chevallier de Fouquet a Jawlensky pasando por la tradición zen china.

 

 

En virtud de lo dispuesto en el Concordato firmado en 1801 entre Francia y la Santa Sede, que ratificó las confiscaciones revolucionaras de bienes del clero y transfirió a las municipios la propiedad de las iglesias parroquiales y de sus sucursales, la ciudad de París es propietaria actualmente de unos cien edificios religiosos entre los que se encuentra un gran número de iglesias de culto católico. El Concordato, que permaneció vigente hasta la aprobación de la ley de separación Iglesia-Estado en 1905, resultó beneficioso para los edificios religiosos pertenecientes al municipio. La devolución al clero de las obras de arte confiscadas durante la Revolución y la aplicación de una política activa de encargos de decorados y de construcción de nuevos edificios hicieron de las iglesias de París un conjunto artístico de una riqueza excepcional que abarca los principales periodos del arte francés, desde la época clásica hasta la moderna.

Actualmente, la Dirección de Asuntos Culturales de la ciudad de París se encarga de la conservación de este patrimonio de un valor inconmensurable.

También es responsable de su catalogación, mantenimiento, promoción y de la ejecución de las obras de restauración necesarias para la conservación de los edificios en los que se encuentran.


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mise à jour le : 20 août 2012
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