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LA MODA EN LA ESTATUARIA
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DE EDUARDO VII A ALEJANDRO DUMAS PADRE
El cuerpo humano ha sido objeto de numerosos cuidados por parte de los escultores. La Antigüedad nos trajo la representación de los dioses y las diosas desnudas, que sirvieron de modelo durante todo el Renacimiento. La desnudez absoluta se convirtió poco a poco en una indecencia y los cuerpos, idealizados, pierdan toda su sensualidad. Pigalle, en 1776, mostrando a Voltaire ya mayor, medio desnudo, suscitó un escándalo por el realismo que le aportaba al cuerpo arrugado de un anciano, y más tarde, Pajou expuso en 1785, su obra Psyché, un cuerpo enteramente desnudo, lleno de una sensualidad estremecedora, y el rostro marcado por el dolor más extremo. La polémica que suscitaron estas obras y el realismo que reflejan abrió poco después, un nuevo debate: ¿en qué ropas es honorable representar a los Grandes Hombres? Una vez el tiempo de los héroes llegado a su fin, a estos se les engalanó primero como a emperadores romanos bajo la égida de David, para pasar luego, a vestirlos como a hombres comunes. En este mismo sentido, el escultor bajó los bronces de su pedestal y los mezcló con la plebe, vestidos con un simple redingote, convirtiéndolos así en un ciudadano más. Esta característica inmediata transforma poco a poco la estatuaria conmemorativa en un verdadero arte de propaganda, que representa a los héroes de la Revolución y les rinde homenaje a los pequeños y grandes benefactores de la Humanidad y de Francia o a la misma plebe de París. Para marcar aún más el sentido de espectadores, los escultores les otorgan a sus obras un carácter todavía más familiar vistiéndolos según la moda del momento, o incluso envolviéndolos de misterio gracias a disfraces históricos.
(Distrito 9) Place Edouard VII escultor Paul Landowski (1875-1961)
Eduardo VII
Durante su reinado, Eduardo VII (1841-1910) centró sus esfuerzos en los asuntos extranjeros y militares. A él se le debe la Entente Cordiale (Entendimiento cordial), entre Francia e Inglaterra. La ciudad de París, adorada por el rey sobre todo por su espíritu, gastronomía y mujeres, le rinde homenaje en 1913. El joven Paul Landowski deseó llevar a cabo esta obra, alejándose del estilo de su monumento a Sainte Geneviève o del Cristo Redentor y acercándose a la gran tradición de la estatuaria a caballo. El rey, guiando su caballo con calma, está representado en su papel de jefe de los ejércitos. Ejecutado con realismo, lleva el uniforme de mariscal típico de alguien de su rango: casco con plumas, capa, chaqueta, por supuesto roja, cruzada con una bufanda y repleta de decoraciones, pantalones blancos y botas de caballero. La elección de esta iconografía clásica llegó hasta su país, donde el propio soberano encargaba este tipo de retratos.
Se trata de una representación oficial que expresa la nobleza y el poder, en el centro de una plaza estrictamente planificada.
(Distrito 9) Square Montholon, 79 rue Lafayette escultor Julien Lorieux (1876-1915)
La Sainte Catherine
La plaza ajardinada square Montholon se acondicionó entre 1862 y 1863, cuando se abrió la rue Lafayette. La obra de Julien Lorieux creada en 1908, fue comprada en 1913 por la Ciudad de París, pero no se colocó hasta 1923, ocho años después de la muerte del autor. Las cinco jóvenes del grupo festejan llenas de alegría la Sainte Catherine. Esta celebración (cada 25 de noviembre), fiesta popular en las ciudades desde finales del siglo XIX, se consideraba la fiesta de la juventud femenina. Las jóvenes de 25 años que aún estaban solteras se vestían, como muestra la obra, con un sombrero realizado para la ocasión, decorado con cintas verdes y amarillas, y a veces, con flores de azahar (como la joven de la izquierda y la del centro con una blusa, que parece llevar naranjas de papel maché en el sombrero).
Este celibato «tardío» afectaba sobre todo a los medios modestos, en particular a las costureras o modistas (fabricantes de los sombreros) para las que el acontecimiento se convirtió en una verdadera fiesta corporativa. Con la llegada de la industrialización, las jóvenes cada vez se veían forzadas a tener que trabajar para cubrir sus necesidades; llevaban trajes con chaqueta, ropas sobrias de tejido liso, con cortes simples y prácticos, particularmente adaptados a la vida activa y urbana.
La fiesta tenía lugar en los espacios de trabajo de las mujeres (talleres de costureras, tiendas de novedades, etc.), para después acabar en los espacios públicos de la calle – como parece ser el caso de lo que ocurre en esta obra, en la que las mujeres parecen haber sido capturadas en plena carrera loca, antes de asistir al baile, última oportunidad para las catalinas de encontrar un marido.
(Distrito 9) Place Saint-Georges escultor Denys Puech (1854-1942)
Homenaje a Gavarni
Sulpice Guillaume Chevalier, conocido como Paul Gavarni (1804-1866) fue, junto con Daumier y algunos otros, uno de los grandes nombres de la caricatura de prensa del siglo XIX. Se pasó toda su vida ridiculizando las pretensiones de los burgueses en dibujos fuertes y crueles. En 1904, la sociedad de los pintores litógrafos le encargó a Denys Puech que realizase una fuente en su nombre. El busto de Gavarni domina el conjunto. Podemos verle bosquejando un dibujo en su libreta, con un abrigo con capa colocado de una forma descuidada sobre sus hombros, mientras que su traje se abre en el cuello por encima de una corbata anudada, siguiendo la moda del periodo romántico. El pedestal está decorado con escenas que alternan altos y bajos relieves, que nos recuerdan a los personajes famosos de su obra. En particular, podemos observar en la parte delantera, a los personajes del Carnaval de París que le inspiraron, entre otros, a El obrero, una joven que detrás del Arlequín, lleva para la ocasión un pantalón, prenda prohibida para las mujeres de la época; en la parte trasera, en el lado derecho, podemos observar a La bella modista que lleva una sombrera y va de camino a realizar una entrega. Está vestida con una pelliza que lleva por encima de su vestido y en la cabeza, un capote, sombrero muy recogido, característico. de la época.
(Distrito 9) Square Berlioz escultor Alfred Lenoir (1850-1920)
Berlioz
La obra original de Alfred Lenoir, en bronce, fundida durante la Ocupación, fue reemplazada tras la guerra por una copia de piedra. Berlioz está representado según las fotografías de Pierre Petit, como un genio romántico, instalado sobre una roca que representa la naturaleza inspiradora. Su gesto, así como el largo drapeado de su capa, como si estuviese a punto de desplegarse, expresa la potencia de su música destinada a conmocionar el alma. El compositor lleva el peinado típico de la época, con el pelo dividido por una ralla, y por debajo de la capa, el traje de cuello bufanda colocado por encima de la corbata que da varias vueltas, y que tan solo deja ver las puntas del cuello de la camisa; su pantalón es largo, pero ajustado en los tobillos, siguiendo la moda de los años 1834-1845. Aunque Berlioz no hubiese conocido la fama que deseaba en París, la creación de este monumento, situado cerca de los lugares donde vivió en los años 1830 (en particular, rue de Calais 4) son el testimonio del reconocimiento del que goza, aunque sin duda, demasiado tarde.
(Distrito 18) Place de Clichy escultor Amédée Doublemard (1826-1900)
Mariscal Moncey
Moncey veía al enemigo amenazar la muralla de París. «Tenemos que defendernos», decía el viejo soldado. Las calurosas palabras de Moncey, su tono de sinceridad, reanimó a los milicianos. Los voluntarios se presentaron en tropeles para tomar posiciones. Tal es su exaltación que rechazan emboscarse en sus casas y siguen las órdenes de Moncey.
«No tenemos miedo» decían, «no queremos escondernos». « ¿Cree usted», grita Allent, «que los superiores de los mariscales podrían aconsejarle una falta de coraje?» Entonces se ponen al refugio de las balas. (H. Houssaye).
El mariscal está representado por Amédée Doublemard (1870) con el sable en la mano, extendiendo la otra hacia los Inválidos y los guardias nacionales que componen la milicia en señal de protección, en el momento de la defensa, el 30 de marzo de 1814 de la barrera de Clichy contra las tropas rusas. Lleva el uniforme militar del periodo imperial, compuesto, como durante la época anterior, de chaqueta y pantalón, al igual que el pelo largo atado en una coleta. Dominando la composición, la Ciudad de París, bajo el rostro de una mujer con una corona en forma de muralla, levanta un águila por encima de la escena.
(Distrito 17) Place du Général Catroux escultor François Sicard (1862-1934)
Sarah Bernhardt
«París representa para Sarah Bernhardt el amor obsesivo y enfermizo que algunas mujeres sienten por el «amigo del corazón». En el pulso de Sarah Bernhardt pueden contarse los latidos del corazón de París. París se aprovecha de todo, desde el suceso doméstico más insignificante, hasta el incidente más banal de su vida para tenerla cerca» (Octave Mirbeau). François Sicard levantó este monumento en 1926 a una de las primeras «estrellas», que ama tanto la pintura como la escultura. Para esta obra se inspiró en las cartas postales editadas durante las representaciones de 1893, sobre todo en cuanto a la pose y a los trazados generosos de su vestimenta. No obstante, adaptó la toga (peplo) de Fedra a la concepción del Art déco de la antigüedad: la silueta de la actriz ya no es la misma; aquí está mucho más esbelta y fina, y el traje simplificado, coincide con la estética neoclasicista de los años 1920-1930. Estas selecciones estéticas coinciden totalmente con la gravedad de la escena, cuando Fedra, en el V acto, apareció transformada, enflaquecida, como si llevara un sudario, anunciando su suicidio.
(Distrito 17) Place du Général Catroux
escultorRené de Saint Marceaux (1845-1915)
Alejandro Dumas hijo
La moda de los homenajes públicos reunió en esta plaza a tres generaciones de Dumas: el abuelo, general mulato que destacó durante las guerras revolucionarias (su estatua fue destruida durante la ocupación alemana); Dumas padre, que pasó los últimos años en la esquina del boulevard Malesherbes, y Dumas hijo, que acabó sus días en la rue Ampère 11.
Escritor de éxito, Zola decía de él: «No me gusta su talento. Es un escritor sobreestimado, de estilo mediocre y conceptos reducidos por las teorías más extrañas. Creo que su posteridad será difícil». Durante la Comuna, con Maxime Ducamp, tomando el partido del orden, censura con una pluma innoble a los revolucionarios, insultando a Courbet y a sus compañeros. De todas sus obras, la única que realmente ha sobrevivido, es la Dame aux Camélias (La Dama de las Camelias).
La familia Dumas y un comité que le había sido consagrado, René de Saint Marceaux modela en 1906 una obra que muestra al escritor armado con su pluma y vestido con una estilizada túnica, rodeado de un coro compuesto de musas, envueltas en un manto largo que parecen reunirse con él en la nube en la que se encuentra sentado. Este movimiento en espiral y los amplios drapeados que le acompañan, denotan la fuerte influencia del modernismo en este escultor proveniente de la ciudad de Reims.
(Distrito 17) Place du Général Catroux escultor Gustave Doré (1832-1883)
Alejandro Dumas padre
«Alejandro Dumas es uno de esos hombres que podríamos llamar sembradores de civilización; creó la sed de leer; excavó en el corazón humano y allí, plantó las semillas. Alejandro Dumas seduce, fascina, interesa, divierte, enseña… De todas sus obras, tan múltiples, variadas, vivas, fascinantes y poderosas, sale la especie de luz propia de Francia. Las emociones más patéticas del drama, las ironías y las profundidades de la comedia, los análisis de la novela, las intuiciones de la historia, están presentes en su sorprendente obra construida por este grande y ágil arquitecto» (Víctor Hugo). Gustave Doré, más conocido por sus dibujos humorísticos, mostró ser un hábil escultor, transcribiendo fielmente la carta de Víctor Hugo al respecto. Dumas está representado como un artista de estilo descuidado, con una camisa y un pantalón. Preside su trono en la cumbre de la composición como si se tratase de un gigante y tiene a sus pies a una joven que les lee un libro al obrero y al estudiante inclinados hacia ella, mientras que en la otra cara del zócalo, D’Artagnan monta guardia.
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| Sainte Catherine |
Alejandro Dumas padre |
Sarah Bernhardt |
La Dirección de Asuntos Culturales de la Ciudad de París se encarga del mantenimiento de unas seiscientas estatuas y monumentos conmemorativos que forman parte del patrimonio municipal.
La mayoría de estas obras datan de la Tercera República y son fruto de una política activa de pedidos destinada, según los deseos de los cargos electos parisinos, a decorar plazas y calles. Entre éstas encontramos algunas de las obras maestras de la escultura francesa, tales como La fuente de las cuatro partes del mundo de Carpeaux o El triunfo de la república de Dalou.
La política llevada a cabo durante el siglo XX ha sido más confusa en este aspecto pero, desde hace unos veinte años, la ciudad de París ha reanudado la tradición de los contratos públicos. En 2004, creó un Comité del arte en la ciudad. Se trata de un comité consultativo que reúne a cargos electos y a expertos encargados todos ellos de opinar sobre la política llevada a cabo en este sentido. Con éste, la Ciudad de París ha realizado 35 contratos públicos de obras de arte duraderas o temporales entre 2004 y 2008. Desde la Torre de ejercicio de Wang Du (distrito 17, París) o la Danza de la fuente emergente de Chen Zhen (distrito 13, París) hasta el Bosque de candelabros del colectivo berlinés Inges Idee (distrito 19, París). Todas ellas las puede descubrir caminando por París.
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