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LA CIUDAD DE PARÍS DE FREDERIC CHOPIN
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UN PASEO ROMÁNTICO
El 16 de julio de 1831, Frédéric Chopin le escribe a su familia de Polonia «debéis saber que he sacado el pasaporte para irme a Londres»... Un pasaporte para Londres que sin embargo, ponía «vía París».
¡París! Cuando llegó a la capital, en otoño, los sentimientos de Chopin hacia los franceses se vieron mitigados. Todavía conservaba un resentimiento hacia ellos por no haber ayudado a los polacos insurrectos, aplastados en aquel entonces por el yugo ruso, y al mismo tiempo, se sintió fascinado por la ciudad en efervescencia. Las jornadas revolucionarias de julio de 1830 abrieron una era de prosperidad y además, París se convirtió en el centro de las corrientes artísticas nuevas y en el corazón del romanticismo. «Sin duda, me quedaré en París más tiempo del que pensaba, no porque me sienta muy bien, sino porque es posible que poco a poco lo consiga» (Carta a Kumelski, 18 de nov. de 1831). Pronto encontró a Rossini, Cherubini, Paër «llave de oro de París», y poco después a Kalkbrenner, que le abrió la vía a los salones de Pleyel. Se encontró con el mundo de los músicos de su generación: Mendelssohn, Liszt y Hiller. Estos encuentros decisivos lo colocaron ante la escena musical e intelectual y lo embaucaron en la vida mundana, en los salones donde las reputaciones se crean... o se destruyen. Allí, la magia operó y su genialidad y su persona deslumbraban y seducían. Chopin «despegaba». París fue la ciudad de todos sus cruces de caminos y amores. En casa de Liszt, entabló una de las relaciones más famosas del siglo con George Sand (Aurore Dupin). A partir de ese momento, Chopin construyó en París su vida y su gloria.
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(Distrito 4) 6, quai d’Orléans
Bibliothèque polonaise (Biblioteca polaca) – Sociedad Histórica y Literaria
¡ Biblioteca polaca es uno de los lugares «Chopin» que no se puede perder! En este lugar se conservan no solamente los recuerdos, sino que también el espíritu de la inmigración polaca instalada en París, gracias al general Karol Kniaziewicz, representante del gobierno insurgente expatriado tras el fracaso del levantamiento de Varsovia el 29 de noviembre de 1830. Todo aquello influyente en la «Colonia polaca» (F. Chopin) ha dejado su huella en este lugar. Actualmente, podemos visitar el «salón Chopin» donde se conservan recuerdos íntimos del compositor, así como colecciones de Adam Mickiewicz, escritor polaco, figura emblemática del romanticismo polaco y profesor de historia eslava en el Collège de France (Colegio de Francia). Fue una de las personas más cercanas a Chopin e George Sand tradujo algunos de sus poemas.
Desde la biblioteca, podemos cruzar fácilmente el Sena para llegar al palacete de Lambert, que en otro tiempo, fue la morada del príncipe Czatoryski. Este patriota activista que reavivaba sin cesar la «cuestión polaca» y que fue fundador de la Biblioteca polaca, de la Sociedad Histórica de Polonia, así como de varios institutos de educación para los jóvenes polacos expatriados, ofrecía suntuosos bailes y «celebraciones caritativas» a los que acudían numerosos artistas e intelectuales como George Sand, Delacroix y Chopin.
(Distrito 1)
Las arcadas del Palacio-Royal
Bajo las arcadas del Palacio-Royal se encontraban las lujosas tiendas que Chopin solía frecuentar. Guantes, sombreros... fabricados por los mejores artesanos, que ya conocían sus medidas. Tan solo tenía que escribirle a su fiel secretario Julien Fontana para que inmediatamente se realizasen y se enviasen a su dirección los artículos deseados.
(Distrito 1)
Los jardines de Tuileries
Las «Tuileries» fueron un lugar de paseo para Chopin que frecuentaba igualmente el Palacio, incendiado en 1871. Invitado por el monarca Luis Felipe I de Francia, se presentó por primera vez en este lugar en 1838. Como muestra de gratitud real, recibió un servicio de té con la efigie del soberano y de la reina. Volvió una segunda vez en diciembre de 1841, invitado por el duque de Orleans y esta vez, fue recompensado ¡con 100 francos de oro!
(Distrito 1)
12, Place Vendôme
Esta fue la última dirección de Chopin. Se instaló en el otoño de 1849 en un apartamento confortable, que daba al patio más al sur. Por aquel entonces, su salud empeoró irremediablemente. A partir del mes de junio, Chopin solicitó la presencia de su hermana. Esta llegó desde Polonia y lo cuidó hasta el final. En octubre, apenas podía mantenerse en pie y no podía tocar el piano ni componer y buscaba «hacerse entender a través de signos» (H. Berlioz). Todos sus amigos y admiradores se presentaron para saludarlo y mostrarle su afecto, sin embargo, también se mezclaron otros oportunistas y curiosos, por lo que Guttman, alumno y fiel cuidador de Chopin, se vio obligado a poner orden. El 15 de octubre, la condesa Delphine Potocka, gran amiga del compositor, hizo que colocasen su piano al lado de la cama del moribundo, para cantarle salmos de Marcello. El 17 de octubre, a las dos de la mañana, Chopin dio el último suspiro. Unos días después, colocando sus papeles, encontraron en el interior de su chaqueta, queriendo salir del almanaque del año 1849, una carta y un mechón de pelo de George Sand, su único amor.
(Distrito 18) 14, rue de Suresnes
Iglesia de la Madeleine
El 30 de octubre de 1849, se celebró en esta iglesia el funeral de Chopin. Respetando los deseos del compositor, se cantó el Réquiem de Mozart en su memoria. Para la ocasión y por derogación especial, las mujeres fueron admitidas a cantar en el coro, como la famosa cantante Pauline Viardot que era hermana de Malibran y fiel amiga y admiradora del compositor. También Lefébure-Welly tocó en el gran órgano la Marcha fúnebre y el Preludio n. º 4, compuesto en Mallorca. Más de 3.000 personas acudieron a rendirle un último homenaje al compositor.
Unos días después, su hermana Ludwika regresó a Polonia con el corazón de su hermano, que conforme a su voluntad, debía volver a su país de origen. Desde entonces, descansa en la iglesia de la Santa Cruz de Varsovia.
(Distrito 9) 16 rue Chaptal
Museo de la Vie Romantique
La antigua casa del pintor Ary Scheffer está hoy dedicada al recuerdo de la vida romántica, particularmente rica en este barrio de la Nouvelle Athènes. Este pintor, amigo de la generación de los artistas románticos de 1830, dejó bellos retratos de Chopin.
La residencia alberga numerosos recuerdos de George Sand, cedidos por Aurore Lauth-Sand, su nieta. Estos ilustran el modo de vida de la década de 1830 a 1840. Los recuerdos de poetas como Géricault, Delacroix que cruzan sus caminos con Chopin y George Sand, así como con Liszt, Rossini, Tourgueniev… son evocados en el seno del fastuoso taller-salón.
El museo de la Vie Romantique forma parte de los 14 museos municipales de la Ciudad de París. (Para obtener más información visite la página web www.paris.fr )
(Distrito 9) entrada por la rue Taitbout 80
Square d’Orléans
A finales de julio de 1842, Chopin y George Sand abandonaron Nohant, en la provincia de Berry, para buscar una casa en París. Charlotte Marliani, la esposa del cónsul de España, les habló de un nuevo lugar, el Square d'Orléans, construido «al estilo inglés», es decir, alrededor de un gran patio y por consiguiente, lejos del ruido de la calle, en el barrio que pronto comenzó a denominarse la Nouvelle Athènes. La pareja seducida, firmó dos contratos de alquiler. George vivía en el primer piso del n. º 5 y Frédéric, en el n. º 9 disponía de un pequeño apartamento donde podía recibir a sus alumnos y «tocar». Se instalaron en este lugar a finales del año. Chopin conservó esta dirección hasta 1849, antes de mudarse a la rue de Chaillot y después a la place Vendôme.
En este lugar y en los alrededores vivían muchos de sus amigos artistas, como el pianista Kalkbrenner, el escultor Dantan, la señorita Taglioni, la «Sílfide» de los ballets de la Opéra de París que por primera vez, bailó «en puntas» y por supuesto, los Marliani... que estaban «como en su casa», separados tan solo por un pasillo para reunirse y cenar unos en casa de los otros. Pauline Viardot y su marido se hicieron vecinos en cuanto pudieron.
(Distrito 9) 9, rue Cadet
Los salones de Pleyel
París no solo era la capital de la música, sino que también era la capital de los fabricantes de pianos, donde se podían contar más de 300. Pape, Erard y Pleyel se disputaban los favores de los mejores músicos y se mostraban rivales de las innovaciones técnicas. Gracias al gran pianista y pedagogo de origen alemán Frédéric Kalkbrenner, Chopin conoció a Camille Pleyel. Así, en los grandes «salones de Pleyel», Chopin fue invitado a dar su primer recital el 26 de febrero de 1832. Las reseñas de la velada fueron deslumbrantes: en tan solo unos días «el Señor Chopin de Varsovia» obtuvo una celebridad que con el tiempo no se desmentiría. También ganó una sólida amistad con Camille Pleyel. «… si me siento con fuerzas, capaz de tocar sin descanso, sin nerviosismo, prefiero los pianos de Pleyel. La transmisión de mi pensamiento, de mi sentimiento, es más directa, más personal. Siento que mis dedos se comunican inmediatamente con los martillos que traducen exacta y fielmente la sensación que deseo transmitir, el efecto que deseo obtener. » (F. Chopin)
(Distrito 9) 2 bis, rue du Conservatoire
Antigua sala de conciertos del conservatorio
La sala de conciertos del Conservatorio es uno de los lugares más importantes de la música del París Romántico. Entre 1832 y 1838, Chopin, a pesar de su aversión a los conciertos públicos, ofreció varios recitales en esta sala. Pero sobre todo, acudía a ella para oír las creaciones de sus contemporáneos. Berlioz dio conciertos de sus obras como la Sinfonía fantástica creada en 1830, después de Lélio, Harold en Italia, y finalmente Romeo y Julieta. También se podían escuchar las obras de Liszt o Mendelssohn, sin olvidar las sinfonías de Beethoven dirigidas por François Habeneck.
Aunque esta sala haya sufrido muchos cambios, todavía conserva un aspecto similar al que tenía en su origen.
(Distrito 20) 15, boulevard de Ménilmontant
Cementerio de Père Lachaise
El 30 de octubre de 1849, el cuerpo del compositor fue depositado en un sencillo panteón (división XI) y se le esparció un poco de tierra de su país natal, que el compositor siempre había conservado en una urna que le había sido entregada al abandonar Polonia el 2 de noviembre de 1830. Poco tiempo después, se lanzó una suscripción presidida por el pintor Eugène Delacroix, con el fin de realizarle un monumento. Entre otros, Pleyel, Franchomme, Albrecht y el pintor Kwiatkowski contribuyeron con el proyecto, sin olvidar a su última alumna Jane Stirling. El monumento, cuyas esculturas se las debemos a Jean-Baptiste Clésinger, el marido de Solange Sand, hija de George Sand, con la que Chopin siempre había conservado un vínculo de afección, fue inaugurado finalmente el 17 de octubre de 1850, en una conmovedora ceremonia.
En la cumbre de la tumba está colocada Euterpe, musa de la música, que, desconsolada y con las cuerdas rotas de su lira, sumerge su mirada en el retrato de perfil de Chopin.
Además, Clésinger había realizado el molde de la mano de Chopin, así como su máscara mortuoria.
Para aquellos apasionados por el compositor, también les aconsejamos visitar el Museo Delacroix (>>> (Distrito 6) >>> 6, rue du Furstenberg) y el Museo del Louvre donde está conservado el retrato de Chopin realizado por Delacroix en 1838.
Frédéric Chopin (1810-1849)
F. Chopin nació el 1 de marzo de 1810 en Zélazowa-Wola, en Polonia, hijo de Justyna Krzyzanowska y de Nicolas Chopin, original de la región francesa de Lorena. Su primera composición fue publicada cuando tenía siete años y los profesores de la Escuela de Música de Varsovia elogiaron su talento. Sin embargo, Polonia, débil por una partición política, no era suficiente para dar cabida a su talento. Entonces, Chopin probó suerte en las grandes capitales europeas. Primero Berlín y luego Viena en 1829, que le ofreció su primera creación. Chopin, frágil de salud, que había padecido tuberculosis y fibrosis quística, querría haber participado en el movimiento insurreccional polaco, pero sus amigos se opusieron y le empujaron a dejar el país en noviembre de 1830. Tras un segundo viaje a Viena, llegó a París en 1831. En esta ciudad su talento se hizo más fecundo. Se encontró con todas las figuras del romanticismo y en casa de Liszt, conoció a George Sand. Su relación duró cerca de 10 años. Su separación, en 1847, precipitó la decadencia de la salud de Chopin. Tras realizar un viaje a Inglaterra, volvió mucho más débil. «Cómprame un ramo de violetas para que encuentre al menos un poco de poesía en mi casa al volver, aunque solo las vea al atravesar el salón para entrar en mi habitación donde me acostaré sin duda, por mucho tiempo». Murió en su apartamento de la place de Vendôme la noche del 17 de octubre de 1849, rodeado de amigos y de música.
Esta balada ha sido creada para celebrar el bicentenario del nacimiento del compositor.
Puede ver todas las estaciones Vélib’ en www.velib.paris.fr
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