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ENRIQUE IV DE FRANCIA (13 DE DICIEMBRE DE 1553 - 14 DE MAYO DE 1610)
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DE LA ÎLE DE LA CITÉ (DISTRITO 1) AL HOSPITAL DE SAINT LOUIS (DISTRITO 11)
Para conquistar su reino, Enrique IV no pudo pasar por alto las ruinas. Cuando entró en París el 22 de marzo de 1594, descubrió una ciudad saqueada e insalubre, donde el agua hacía mucha falta. Tras la Paz de Vervins, la construcción tomó un nuevo vuelo y la crónica señalaba que tan pronto como fue nombrado gobernante de París «no se veían más que obreros trabajando». El primero de los Borbones, mostró lo que era capaz de hacer con su ambición de rey constructor. Con la ayuda del superintendente de construcción Jean de Fourcy y el gran veedor de Francia, el conde de Sully, Enrique IV fue el primero en prever una ciudad con una red regular, con calles bien planificadas y reconciliada con un río que los parisinos en aquella época, no podían apenas ver porque sus puentes estaban atestados de casas. El bearnés, amante de los paseos, le transmitió a su «buena ciudad» su gusto por esta afición, ofreciendo a París en espectáculo: plazas y fachadas con una belleza ornamental asombrosa, pero igualmente con facilidad de comercio en el seno de una ciudad donde la mezcla social era algo conveniente. Durante su reinado, París comenzó su primer gran cambio. Malherbe le escribió a Peiresc en octubre de 1608 «si vuelve a París dentro de dos años, apenas la reconocerá». Dos años más tarde, el rey fue asesinado, pero su obra siguió adelante. Sin embargo, París continuó siendo una ciudad semirrural e incluso medieval. Los palacetes históricos del quartier de Marais no representaban la vivienda parisina de la época.
Es la huella de un nuevo estilo que podemos observar gracias a la herencia de los más grandes arquitectos de la época
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(Distrito 1) Square du Vert Galant
Estatua de Enrique IV
La estatua ecuestre, que fue encargada por María de Médici a Juan de Bolonia, terminada tras su muerte por su alumno Pietro Tacca, embarcó en Livorno en 1613 y llegó a duras penas por el Sena, después de haber sufrido un naufragio en la costa de Cerdeña.
«El coloso del rey Enrique» fue inaugurado el 23 de agosto de 1614 en presencia del pequeño Luis XIII, aunque no fue terminado hasta 1618, cuando se dispusieron en las esquinas del zócalo, cuatro cautivos esculpidos por Franqueville. Sobre los bajorrelieves, alegorías idílicas del soberano lo muestran dando pan a los habitantes hambrientos. La estatua fue derribada en 1792 y François-Frédéric Lemot le volvió a dar vida en bronce en 1818 a favor de la leyenda dorada del buen rey Enrique. Incluso el 3 de mayo de 1814, el séquito de Luis XVIII había hecho alto en el Pont-Neuf ante una placa de yeso de su ancestro. En el zócalo podíamos leer: «El regreso de Luis hace revivir a Enrique». La primera estatua ecuestre de París anunciaba la deificación del soberano por parte de los artistas de los siglos XVII y XVIII.
(Distrito 1) Place Dauphine
Fachadas exteriores de la place Dauphine
El pont Neuf rápidamente creó un nuevo barrio. Los terrenos de la punta occidental le fueron confiados a Achille de Harlay, président à mortier1 del Parlamento de París, en recompensa por sus leales servicios durante la Liga2, para que construyese una plaza conforme al plano impuesto por el rey y el gran veedor Sully. Este proyecto consistía en un «pasillo» rodeado de casas de dos pisos «de un mismo orden», con unas entreventanas3 que estarían decoradas con placas de piedras que se soltaban en el ladrillo y cuyas arcadas de la planta baja albergarían las tiendas. A pesar de que esta obra comenzó tarde, el éxito estaba asegurado. Al estar cerca del Louvre, la place Dauphine pronto se convirtió en una plaza de cambio y de bolsa, que atraía a orfebres, ópticos y grabadores. En 1607, el rey hizo crear una calle denominada Dauphine en la rivera derecha del río, en honor al delfín nacido en 1601. Las casas planificadas alrededor de una larga calle hacían prolongar la harmonía de la plaza.
(Distrito 1) El pont Neuf
El Pont-Neuf y sus mascarones
El pont Neuf, comenzado durante el reinado de Enrique III, fue terminado a mediados de 1606 y atravesaba dos islotes que habían sido unidos para facilitar su construcción. Durante el Antiguo Régimen y hasta la Revolución, en el centro de un nuevo barrio de moda, este «puente-paseo», despejado de casas, era una verdadera atracción. El mercado cotidiano de frutas y verduras, los vendedores de «fruslerías», los libreros y los exhibidores de monos hacían de este paseo un lugar obligatorio donde podían oírse procesiones y tabarinades5. A finales del siglo XVIII, Soufflot instaló tiendas de piedras en las medias lunas para paliar el aire miserable de un puente parásito de barracas que colgaban a lo largo de los parapetos. A partir de 1885, cuando un pilar estallaba, debían llevarse a cabo inmensos trabajos de recuperación. Los molinos estibados a cada ensenada fueron suprimidos y los espléndidos mascarones de Germain Pilon, en ruinas, fueron reemplazados por copias. Actualmente, podemos ver algunos originales en el museo Carnavelet.
(Distrito 1) Quai François Mitterrand
El Louvre: galería del borde del agua
El Louvre es el punto de partida de importantes obras de urbanismo de un rey que aspiraba a residir en su vivienda parisina. Prosiguiendo la obra de sus predecesores, dirigió un «gran propósito» terminando el ala de Carlos IX del Patio Cuadrado, cuatro veces superior a la superficie del antiguo castillo medieval. La «galería del borde del agua», de 450 metros, constituye el principal logro de sus realizaciones. Edificada por Louis Métezeau y Jacques II Androuet du Cerceau, la galería constituye la unión con el palacio de Tuileries, deseo de Catalina de Médici. A pesar de las modificaciones posteriores, la galería muestra numerosos monogramas del primero de los Borbones, que uno puede descubrir entre las taquillas y la pequeña galería. La «H» de Enrique IV (Henry IV en francés) ha sido asociada en numerosas ocasiones a la «G» de Gabrielle d’Estrées, letras estrechamente unidas en torno a las antorchas de boda planeada por el rey, antes de la muerte súbita de su amante preferida.
(Distrito 1) Esquina con la rue Saint Honoré y la rue de l’Arbre Sec
Fuente de la Croix-du-Trahoir
Unos minutos antes de ser herido de muerte, Enrique IV pasó con su carroza descubierta por la Croix-du-Trahoir, donde una horca estuvo alzada durante mucho tiempo, dejando su nombre siniestro a la rue de l’Arbre Sec (la calle del Arbol Seco). Francisco I de Francia le encargó a Jean Goujon que realizase la fuente en 1529. Más tarde, Enrique IV y el preboste de comercio, François Miron la renovaron en 1606. Unos años después, en 1636 fue desplazada unos metros con el fin de mejorar la circulación de la rue Saint-Honoré. Reconstruida por Soufflot durante el reinado de Luis XVI, fue decorada con carámbanos realizados por el escultor Boizot que esculpió igualmente la ninfa, visible en la rue Saint Honoré, que reproduce la de Jean Goujon de la fuente inicial. En la parte que da a la calle podemos ver una corona con tres flores de lis, una inscripción latina y un mascarón.
(Distrito 1) 8, rue de la Ferronnerie
El asesinato de Enrique IV
Tras un alto forzado en el camino delante del actual n. º 8 de la rue de la Ferronnerie, calle de apenas cuatro metros, estrechada por los puestos que se encontraban a los largo de la pared de cierre del cementerio des Innocents que Ravaillac, siguiendo a pie la carroza descubierta del rey, él aprovechó la oportunidad de darle caza al hugonote convertido. En el mismo lugar fue edificado en 1669, uno de los primeros inmuebles de alquiler de París de 120 m de largo. En 1786, en el centro de estos se realizados dos arcadas que permitían la comunicación entre la rue de la Ferronnerie y el mercado de verduras, instalado en el lugar donde antes había estado el cementerio des Innocents. Este edificio apenas ha cambiado desde el siglo XVII, salvo los extremos que se hicieron con nuevas fachadas al desaparecer los osarios de los cementerios.
(Distrito 3) 8, rue Elzévir
Patio interior del Palacete Donon, museo Cognacq-Jay
Construido en 1575 por Médéric de Donon, controlador general de las Edificaciones del rey, el Palacete Donon ilustra la inventiva de la arquitectura en tiempos de Enrique IV. En torno a un patio rectangular, un cuerpo de viviendas principal se eleva por encima de dos pisos de bodegas reservadas a las cocinas. Los dos pisos superiores son idénticos, coronados con otro piso cuadrado con una buhardilla de forma piramidal. Las ménsulas desprovistas ponen de relieve las molduras y el contorno de los tragaluces de esta nave elegante por su sobriedad. Accesible por la rue Payenne, el jardín del palacete perpetúa la tradición del jardín de estilo francés. Desfigurado por dos cobertizos6, el Palacete Donon fue restaurado por la Ciudad de París, que lo compró en 1974. Clasificado como monumento histórico, actualmente presenta las colecciones del museo Cognacq-Jay.
(Distrito 4) 24, Rue Pavée
Fachadas del patio de honor del Palacete de Lamoignon
En 1584, Diana de Francia, duquesa de Angulema hizo construir la residencia de Angulema cuyo patio de honor, actualmente clasificado como monumento histórico, muestra «el orden colosal» de la arquitectura de la época. Los tres pisos del edificio están enmarcados con seis pilastras7 que alcanzan la altura total de la fachada y están coronadas con capiteles corintios. Entre otras originalidades, podemos ver dos fachadas en cada extremidad que presentan alegorías cinegéticas en su frontón. Por una parte, se puede observar a una Diana cazadora, la cabeza de un ciervo, una media luna, cabezas de perros, arcos y carcaj, que recuerdan la afición de la princesa por la caza que supo reconciliar al rey Enrique III con su primo, el futuro rey Enrique IV. En 1658, Guillaume de Lamoignon, primer presidente del parlamento parisino, ocupó el palacete y le dio su nombre actual. A él le debemos el pórtico, instalado en 1718, coronado con un tímpano circular que presenta dos figuras de niños que llevan un espejo y una serpiente respectivamente, representando la Verdad y la Prudencia, símbolos queridos por esta familia de magistrados. Hoy en día, el Palacete alberga la biblioteca histórica de la Ciudad de París.
(Distrito 3) 23, rue de Sévigné
El patio de Enrique IV del museo Carnavalet
Construido por Pierre Lescot en un estilo renacentista y decorado por Jean Goujon, el palacete Carnavalet alberga una perla en su patio de honor, que se trata del altorrelieve ecuestre en bronce de Enrique IV, que data de 1834 y reemplaza el bajorrelieve en yeso que adornaba el tímpano8 de la puerta central del Ayuntamiento de París desde 1815 y el regreso de los Borbones. La efigie, vestigio del incendio de 1871, viste los estigmas de su tentativa de destrucción. Se trata de impactos de balas y huellas de palancas de hierro utilizadas por los partidarios de la Comuna para intentar arrancar la estatua de su soporte. Las huellas de violencia no han alterado el rostro majestuoso del soberano esculpido por Henri Lemaire que viste la cabeza del soberano de laureles de victoria.
(Distrito 4) 1, Place des Vosges
Place des Vosges, el pavillon du roi (pabellón del rey)
Esta plaza, prevista en un principio para acoger una manufactura destinada a hacer competencia a las sedas milanesas, proyecto que no duró mucho tiempo, fue transformada en 1605, en parcelaciones para los más altos dignatarios de la nobleza de toga y de espada. Louis Métezeau y Jacques II Androuet du Cerceau, los dos arquitectos habituales de Enrique IV, diseñaron los pabellones compuestos por cuatro arcadas en la planta baja, dos pisos con cuatro ventanas en cada bloque, con un gran tejado de pizarra con buhardillas y ojos de buey. Las fachadas blancas y rosas mezcladas con los entablamentos y armaduras de piedra coronadas con una pizarra azulada constituyen, innegablemente, la originalidad de esta arquitectura coloreada, pero a menudo diferenciada. De hecho, la policromía de la place des Vosges revela en realidad una construcción de mampuesto, recubierta por una capa que imita el color del ladrillo. No obstante, el ladrillo está presente en el pabellón del rey y en el de la reina, cuyas arcadas están más levantadas, con el fin de dejar pasar a las carrozas que venían por la rue de Birague y de frente, por la rue de Béarn.
(Distrito 3) Esquina de la rue Debelleyme con la rue de Poitou
Proyecto de la Place de France
A partir de 1603, Enrique IV deseaba poner en marcha otra plaza en el otro extremo del quartier de Marais en las coutures10 del Temple. Sully les pidió a los ingenieros Alleaume y Chastillon que realizasen los planos de un barrio que convergiese en la Place de France. Se trataba de un semicírculo cuya diámetro, trazado en el lugar en que antes estaban las murallas, estaba formado de edificios destinados a servir de plazas, mercados y barrio administrativo. La plaza tenía que estar rodeada de una calle semicircular y ser el punto de partida de ocho calles radiales que llevasen el nombre de las provincias de Francia. En 1610, se alinearon tres calles, entre las que se encontraban la rue de Normandie, Bretagne y Poitou, así como otras dos transversales, las actuales rue de Charlot y de Saintonge. La transversal en hemiciclo se trataba de la actual rue Debelleyme que evoca el mejor proyecto interrumpido por la muerte del rey. No obstante, durante el reinado de Luis XIII, el proyecto permitió sanear este barrio todavía pantanoso y dotarlo de grandes palacetes, en particular en la rue Pastourelle y la rue Charlot.
(Distrito 11) Place du Dr Alfred Fournier
Hospital St Louis
Por medio de un edicto de 19 de mayo de 1607, tras una epidemia de peste que hizo recordar a la de 1562 que se había cobrado unas 70.000 vidas en París, se decidió construir «fuera de la ciudad» el hospital de Saint Louis, creado conforme los planos del ingeniero Claude Chastillon y terminado por Claude Vellefaux en 1611. El hospital está inspirado en su organización en las fortalezas, aunque recuerda a las de la place de Vosges en su arquitectura «de tres materiales»: piedras, ladrillos y losas. Alrededor de un cuadrilátero central adornado de pabellones con esquinas, había un doble recinto de murallas y patios. En la explanada occidental, se encuentra la capilla que parece darle la espalda al centro. Enrique IV, que puso la primera piedra en julio de 1607, había deseado que este fuese devuelto a los feligreses de las campañas cercanas. Preservado de la Revolución, la tribuna de piedra todavía lleva los espléndidos monogramas del rey de María de Médici.
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| El Pont Neuf y sus mascarones |
Estatua de Enrique IV |
GLOSARIO
1. Président à mortier: cargo venal del antiguo régimen relativo a los magistrados de la alta jurisdicción (los parlamentos). Su nombre proviene de su gorro con un alto bonete.
2. Liga: creada por Enrique I de Guisa en 1576, la Santa Liga fue un partido ultracatólico opuesto a los protestantes. Dirigida por Mayenne, amenazó la monarquía cuando en 1588, consiguió expulsar a Enrique III de la capital. Sin embargo, se fue debilitando poco a poco ante las victorias del rey Enrique IV.
3. Entreventana: espacio comprendido entre dos puertas o entre dos ventanas.
4. Mascarón: adorno constituido por una figura grotesca en bajorrelieve que decora las claves de los arcos, capiteles, entablamento o los orificios de la fuente.
5. Tabarinade: broma burlesca. Proviene del nombre de Tabarin, cuyo verdadero nombre era Antoine Girard, titiritero de la época de Enrique IV, famoso por sus discursos en el Puente Nuevo.
6. Cobertizo: pequeño tejado apoyado a una pared, generalmente sostenido por columnas por el lado inferior.
7. Pilastra: saliente rectangular de una pared generalmente equipada con una base y un capitel a modo de columna.
8. Tímpano: en arquitectura, designa el espacio comprendido entre las dos cornisas de un frontón.
9. Mampuesto: piedra de construcción que se recubre normalmente con yeso o mortero. La piedra dispone de aristas vivas que permiten encajarlas con el resto de los bloques.
10. Coutures: antiguo nombre francés para «culturas».
Puede ver todas las estaciones Vélib’ en www.velib.paris.fr
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