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EL ESTILO NEOGÓTICO
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A pesar de la idea generalizada, el estilo gótico no se apagó totalmente a finales del siglo XV. Durante todo el Antiguo Régimen se siguieron construyendo bóvedas de crucería, como las de Saint Luís de Blois o Sainte Cruz de Orléans. Además, este estilo se mantuvo especialmente arraigado en los países anglosajones, en los que el gótico sigue siendo el estilo nacional (campanarios de Westminster, 1723, N. Hawksmoor).
Así, los artistas seguían formándose en este arte, preparados para el momento en el que se produjera un resurgimiento del interés por las artes medievales, que quedó deslustrado debido a la moda romántica y moderna así como por las corrientes nacionalistas. La famosa villa Walpole en Twickenham, «Strawberry hill» (1749-1764), marcó un punto de inflexión en la expansión de esta nueva corriente.
La anglofilia, oculta durante el Imperio y materializada en los jardines hacia 1780, dio un salto cuantitativo en Francia durante la Restauración.
El gusto por la Edad Media, impulsado por los ejemplos procedentes de la otra orilla del canal de la Mancha y por el Museo de monumentos franceses fundado por Lenoir en 1791, reivindicó su espacio en el escenario de la creación artística. Los arquitectos no se mantuvieron a un lado y participaron activamente, bajo los auspicios de Arcisse de Caumont, arqueólogo de las regiones del oeste del país, y de Prosper Mérimée, primer inspector general de los Monumentos Históricos, en la realización del «inventario de las riquezas artísticas de Francia». En este contexto, surgió la emblemática figura del polemista Eugène Viollet le Duc, arqueólogo, restaurador y teórico. Injustamente, ha pasado a los anales de la historia como el padre de una corriente que sigue hoy en día (Catedral de San Juan el Divino, Nueva York).
(Distrito 7) 23 bis, rue Las Cases
Sainte-Clotilde
Cuando el prefecto Rambuteau mandó construir en 1839 en la rue Las Cases una iglesia de estilo gótico, a pesar de que hasta ese momento la Restauración y la Monarquía de Julio se habían decantado por el neo-clasicismo, encendió la mecha de una intensa polémica. Este debate, en el que el Consejo de edificios civiles defendía con fuerza el neoclasicismo, dañó considerablemente la gestión del proyecto. François Christian Gau –¡que encima era alemán! -, asistió impotente al retraso continuo de sus diseños entre 1841 y 1846. También hay que tener en cuenta que su proyecto recibió críticas por parte de los eruditos, que le reprochaban tener tan sólo un conocimiento aproximado del «verdadero» estilo gótico. Gau no se encontraba muy a gusto en una contienda en la que se vio inmerso sin haberlo deseado. Su cultura académica quedó plasmada en muchos puntos en los que, por ejemplo, añadió a los ornamentos góticos decorados con tablas o vastos tramos de muro desnudos que dejaban entrever las influencias de su viaje a Roma. De hecho, cuando falleció en 1853, la obra mostraba un edificio frío y desnudo, donde las molduras destacaban por una delgadez casi torpe. A lo largo de toda su obra, Gau intentó controlar un estilo que no por ser histórico era más fácil de aprender. En 1846, Théodore Ballu se convirtió en su asistente. Éste era ya de otra generación con un conocimiento más profundo de las artes medievales. Ballu se encargó de la finalización de su obra e introdujo modificaciones en el diseño del soportal: para contentar a los críticos, aumentó el grosor del pórtico e integró en la arquitectura la escultura ornamental, principalmente con las estatuas de reyes y de santos del soportal, en línea con el estilo medieval. Solicitó sus servicios a escultores de primer nivel, algunos de los cuales trabajaban en la restauración de Nôtre-Dame: Geoffroy-Dechaume (Clovis y Sainte Clotilde), Leharivel-Durocher (Sainte Geneviève y Sainte Théodochilde) y Fromanger (Saint Remi y Saint Maur). No obstante, se desestimó por su elevado coste la propuesta de coronar las torres con flechas metálicas inspiradas en el proyecto de Alavoine en Rouen. En realidad, lo único que hizo Ballu fue dotar de un aspecto más pintoresco a una iglesia cuyo exterior siguió siendo austero. Sin embargo, a partir de 1854, Ballu introdujo en el interior programas decorativos mucho más personales. Bebiendo de las fuentes del gótico flamígero, introdujo vitrales que representaban figuras de pie sobre unos doseletes arquitectónicos muy elaborados, que siguen siendo motivo de controversia. No obstante, debemos reconocer el inicio de una etapa significativa de la evolución del lenguaje neogótico, introducida con gran autoridad. Otro bello ejemplo de esta nueva dinámica fue el púlpito, cuyo doselete goza también de una precisión asombrosa.
(Distrito 1) Place du Louvre
Torre del ayuntamiento del distrito 1
La torre, construida por Théodore Ballu en 1858, es la sala central de una composición sólida que cierra la Place du Louvre frente a la Columnata. En 1851, Haussmann estableció los principios generales que regirían dicha construcción. La silueta del Ayuntamiento debía respetar un aspecto simétrico respecto al pórtico de la iglesia Saint Germain l’Auxerrois y una torre marcaría el eje. Ballu, que acababa de restaurar la Torre Saint Jacques, pareció encontrar en estas obras recientes su fuente de inspiración. Presentó los planos de un campanario con base cuadrada, que pasaba a ser octogonal a partir del tercer nivel. Su gusto por el carácter pintoresco y su conocimiento de modelos auténticos le permitieron crear un acceso a la terraza por una torrecilla con voladizo que encerraba una escalera de caracol. La escultura ornamental está inspirada en los grandes edificios góticos parisinos. Se trata de una meticulosa imitación de una construcción del gótico flamígero que subraya la erudición del autor. Mas sus conocimientos no se limitaban al gótico. Ballu construyó también la iglesia Saint-Ambroise con estilo neorrománico o el Ayuntamiento con estilo neorrenacentista. Esta generación de eruditos de la arquitectura histórica dio muestras de una tendencia natural a encontrar en ejemplos cada vez más rebuscados soluciones a los problemas de su época, mientras que la generación anterior se cerraba en banda proponiendo exclusivamente soluciones antiguas. El Ayuntamiento vecino, construido por Hittorff en 1856, es la expresión de otra tendencia que presenta una conducta similar: el arquitecto combinó el estilo gótico flamígero de las balaustradas con el del Renacimiento italiano (columnata jónicas) y con ornamentos del primer Renacimiento, abrió el frontón con un rosetón gótico... una brillante demostración de un estilo que combina con ciencia y sin vergüenza todos los estilos: un estilo ecléctico que prevaleció durante mucho tiempo en toda la arquitectura.
(Distrito 4) Île de la Cité
La Cité y Notre- Dame
No queda mucho de la fortaleza medieval reconstruida entorno a la capilla palatina por Saint- Louis y rehabilitada por sus sucesores directos. Desde 1417, cuando la Cité dejó de ser lugar de residencia de reyes, hasta el estallido de la Revolución, se trasladaron a ésta las administraciones reales adaptando los espacios a sus necesidades. A lo largo del siglo XIX, la Cité se convirtió en una obra inmensa en la que cohabitaban todos los estilos arquitectónicos (fachadas neogóticas a ambos lados de la torre del reloj). En el corazón de la Cité, la Santa Capilla es un bello ejemplo de nuestro recorrido. Se trata de un lugar destacado de la monarquía y un símbolo religioso del poder real heredero de la corona de Cristo (que formó parte antaño de su tesoro) que la aristocracia de principios del siglo XIX se afanó en restaurar para que volviera a brillar con luz propia. Jean Baptiste Lassus, Eugène Viollet-le-Duc y Félix Duban fueron nombrados para llevar a cabo esta labor, que se convirtió en una de las primeras grandes obras de restauración de un monumento histórico. Los arquitectos pusieron en práctica un enfoque intervencionista, orientado a recomponer las partes desaparecidas basándose en conjeturas, en ocasiones muy inciertas, que les llevaron a recrear un nuevo edificio. Viollet-le- Duc, que se encargó de la dirección de las obras de restauración junto con Lassus, dio muestras de una profesión de fe desarrollando la idea de restauración / recreación. La sacristía del capítulo de Nôtre-Dame (Sala del Tesoro) construida al sur del coro, la construcción de la flecha del crucero y la restitución del mobiliario demostraron la aplicación de esta teoría. A pesar de algunas reservas, debemos reconocer la calidad de un conocimiento profundo del estilo gótico.
(Distrito 10) 68, boulevard Magenta
Iglesia Saint Laurent
Con motivo de la apertura de los boulevards de Strasbourg y de Magenta, se decidió modificar la iglesia existente para respetar la nueva alineación, lo que conllevó la demolición de la antigua fachada, conocida por la fotografía, que era un bello ejemplo del estilo jesuita. El arquitecto Simon Constant-Dufeux añadió un tramo a la nave y reconstruyó entre 1862 y 1865 una nueva fachada inspirada en Saint Germain l’Auxerrois, con un estilo gótico flamígero. Sorprendentemente, el conjunto emana una gran coherencia. Teniendo en cuenta que el coro data del siglo XV, los lados inferiores se construyeron en 1621 y la nave se terminó entre 1655 y 1659, la fachada culmina un edificio cuya construcción se extiende durante cuatro siglos. Podemos ver la aplicación del principio de homogeneidad de estilo que tanto gustaba a Viollet-le-Duc, que aspiraba a que en las restauraciones o ampliaciones de monumentos se diera especial importancia al estilo de arquitectura predominante a riesgo de suprimir las modificaciones posteriores, obviando su calidad intrínseca. El mobiliario pagó los platos de esta doctrina ya que se falseó el altar mayor diseñado por Lepautre y Blondel para introducir un altar mayor de estilo neogótico que también desapareció.
(Distrito 19) 139, rue de Belleville
Iglesia Saint Jean Baptiste de Belleville
Saint Jean-Baptiste de Belleville es el testamento material de su autor, Jean-Baptiste Lassus. Al margen de las grandes restauraciones que llevó a cabo con Viollet-le- Duc en Nôtre-Dame y en la Santa Capilla, Lassus empezó a construir en 1854 una iglesia de estilo gótico puro y auténtico al servicio de un edificio absolutamente original. En esta encontramos reminiscencias de sus conocimientos, adquiridos gracias a su experiencia con los monumentos históricos. Se afanó en diseñar esta iglesia con el fervor que atribuía a los constructores de la Edad Media, confiriendo un carácter casi místico a su trabajo. El resultado fue más libre y sutil que en Sainte Clotilde. Fue notable la atención prestada a los diferentes puntos de vista, aportando notas pintorescas que dieron vida al conjunto. Encargó a Aimé-Napoléon Perrey la escultura del decorado, al que confirió especial importancia. Pero fue él quien diseñó minuciosamente el mobiliario. Por desgracia, la entrada en vigor del Concilio Vaticano II trajo consigo la introducción de modificaciones lamentables como la supresión del altar mayor y de las sillas del coro. Lassus falleció en 1857 sin llegar a ver terminada la obra maestra con la que tanto había soñado. Fue su alumno Truchy quién terminó la iglesia en 1859. Sigue siendo un arquetipo de creación historicista.
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| Notre-Dame |
La Cité |
Torre del ayuntamiento del distrito 1 |
En virtud de lo dispuesto en el Concordato firmado en 1801 entre Francia y la Santa Sede, que ratificó las confiscaciones revolucionaras de bienes del clero y transfirió a las municipios la propiedad de las iglesias parroquiales y de sus sucursales, la ciudad de París es propietaria actualmente de unos cien edificios religiosos entre los que se encuentra un gran número de iglesias de culto católico. El Concordato, que permaneció vigente hasta la aprobación de ley de separación Iglesias-Estado en 1905, resultó beneficioso para los edificios religiosos pertenecientes al municipio. La devolución al clero de las obras de arte confiscadas durante la Revolución y la aplicación de una política activa de encargos de decorados y de construcción de nuevos edificios hicieron de las iglesias de París un conjunto artístico de una riqueza excepcional que abarca los principales periodos del arte francés, desde la época clásica hasta la moderna.
Actualmente, la Dirección de Asuntos Culturales de la ciudad de París se encarga de la conservación de este patrimonio de un valor inconmensurable.
También es responsable de su catalogación, mantenimiento, promoción y de la ejecución de las obras de restauración necesarias para la conservación de los edificios en los que se encuentran.
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