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EL ESTILO DE LOS AÑOS 30 EN LOS JARDINES - Los jardines de Roger Lardat
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de la porte de bagnolet (20ème) au trocadéro (16ème )
Más aún que el Art Déco de los años 1920, el estilo de los años 30 coge prestado una parte del vocabulario del movimiento moderno en arquitectura y del cubismo en pintura, estilo geométrico y simple. Pero lo que todavía es más significativo en las artes decorativas de los años 30, es sin duda, la fusión de los canales expresivos: un sillón que se parece tanto a un rascacielos como a una joya. La arquitectura y la escultura, que se dieron la espalda durante los años 20, a partir de los 30 comenzaron a relacionarse íntimamente, mostrando la lección del Modernismo de principios de siglo.
Ya olvidado el naturalismo, nació la era de lo «estilizado». La demostración más evidente de esta fusión puede encontrarse en el «Museo des Arts Océaniens» de la Porte Dorée, con los gigantescos bajorrelieves de su fachada, o incluso en el «Palacio de Tokyo». Aunque esta moda del relieve monumental también puede encontrarse en el parque Kellermann, en el square Saint Lambert o en Trocadéro. De la misma forma, llegó la moda de los jardines inspirados en el Mediterráneo. Una vez la tradición de los jardines franceses llegada a su fin, con sus grandes alineaciones de árboles y sus parterres cuidadosamente cortados, o la de los jardines ingleses, los parques y las plazas ajardinadas se llenaron de terrazas, escalones y espacios articulados alrededor de pequeños edificios de estilo moderno.
>>> Roger Lardat (1897-1951) fue nombrado arquitecto técnico en el concurso de 1929 para los servicios de paseos y plantaciones y para la división de parques y jardines. Realizó diversas plazas ajardinadas y edificios públicos en la Ciudad de París (escuelas, el acuario de Trocadéro, torre meteorológica de Montsouris, estadio de Coubertin…), llevando a cabo una carrera privada de arquitecto y jefe de obras civiles y palacios nacionales.
Jean-Claude Nicolas Forestier
Gracias a la iniciativa de Jean-Claude Nicolas Forestier (1861-1930), que pasó toda su carrera en la Ciudad de París, nace un nuevo pensamiento en la concepción de parques y jardines. En principio, su estilo demuestra un profundo conocimiento de las plantas y de su comportamiento en diferentes medios y en particular, en una ciudad moderna. Además, Forestier trajo de sus viajes a los países de civilizaciones árabe-andaluzas, ideas y un vocabulario que eran desconocidos hasta el momento, ofreciendo jardines con mucha arquitectura, poniendo en práctica una hidráulica compleja y una composición botánica refinada. Sin dejar de hacer crecer su reflexión, desarrolló poco a poco una teoría que expuso en su obra Grandes villes et systèmes de parcs (Grandes ciudades y sistemas de parques). En esta obra se descubre un urbanismo prudente que propone una gestión de los espacios libres a escala de la ciudad, e incluso más allá. Del mismo modo, concibe parques y jardines como una sucesión de lugares donde uno se deleita para pasar un rato, pero cuyo conjunto constituye un gran paseo urbano. Uno puede dejarse seducir al conocer lo que se convirtió en su credo: «Soy un verdadero hombre de ciudad. Amo el aire libre y los jardines». No obstante, comparte con el movimiento del higienismo, el deseo de convertir la ciudad en un lugar saludable, alejándose de las conclusiones a las que llegó el movimiento moderno y sus seguidores como Le Corbusier, a raíz de sus análisis. El vanguardismo desde luego, no era su campo; se describe a él mismo como un «moderno moderado».
Entabló amistad con Henri Prost, autor en 1929 de un plan de ordenación de la región parisina, arquitecto que también defendió un urbanismo sabiamente moderno y con espacios abiertos. Forestier, que muestra su brillante talento en París con obras como la rosaleda y el «Jardín des présentateurs» en Bagatelle, dejó huella en sus compañeros y en todo el servicio de paseos y plantaciones de la ciudad.
(Distrito 20) avenue de la Porte de Bagnolet, boulevard Mortier
El square Séverine
El square Séverine, creado en 1933 sobre el antiguo bastión que protegía la porte de Bagnolet, es un nuevo ejemplo de la urbanización de las fortificaciones de Thiers. Además, podemos observar una repartición de los terrenos entre espacios verdes y viviendas sociales. La geografía accidentada fue la causa de que se prefiriese implantar aquí una plaza ajardinada, en la que la sucesión de terrazas está marcada por la pendiente pronunciada del lugar. Sin embargo, podemos constatar la homogeneidad de la construcción de ladrillos y hormigón entre el jardín y los edificios que rodean la plaza, así como su unidad de estilo y decoración. Lardat, fiel a los preceptos de Forestier, ofrece un proyecto que fue la antítesis del paisajismo naturalista del periodo precedente: la arquitectura forma parte esencial de la composición, con un cierre rigurosamente diseñado y con edificios situados en los puntos clave de la articulación de los espacios. El teatro al aire libre, con sus bastidores bajo tierra, ocupa el centro de la plaza. Los escalones que permiten acceder a cada nivel están acompañados de tapias bajas que definen los parterres. Las fuentes en diversos puntos marcan todo el paseo, mostrando así, la preocupación higienista que defiende el urbanismo de la época. Sin embargo, lo que parece ser lo más sorprendente de esta obra, es el cuidado que se le ha dado a los detalles, como por ejemplo, las paredes del fondo de la escena del teatro, con su alternancia de filas de ladrillos y líneas de hormigón, que más que arquitectura es escultura y forman claramente un decorado real, dependiente y complementario del de los edificios vecinos.
(Distrito 20) rue Sorbier, rue de la Bidassoa
Le square Sorbier
El mérito de esta plaza ajardinada se le ha atribuido alguna vez a Léon Azéma, entonces director de la construcción en París y coautor del Palacio de Chaillot. Sin embargo, los archivos demuestran que la paternidad debe ser otorgada a Roger Lardat. Esta obra constituyó un nuevo reto en nuestra arquitectura, puesto que consistía en acondicionar un jardín por encima de las vías del «pequeño cinturón» y de integrar seis chimeneas de ventilación provenientes del túnel. Este es uno de los primeros ejemplos de los «jardines sobre losa». Lardat realizó una increíble hazaña, trazando una larga alameda mediana armonizada por las ventilaciones transformadas en columnas de ladrillos, conservando los árboles y el relieve de la parte alta de la antigua zanja del ferrocarril. La composición se termina en un cercado enmarcado con dos edificios modernistas, pegados a una fachada alta, que compone una especie de ninfa que viene a vestir el pie. La fuente también es obra de Lardat, que vuelve a poner de manifiesto, la estrecha relación que guarda, durante los años treinta, la arquitectura y la escultura. Al igual que en el square Séverine, y cinco años más tarde, el arquitecto firmó un verdadero decorado urbano, síntesis de las artes de la ciudad.
(Distrito 16) Place du Trocadéro y de la 11 novembre, avenue de New York
Los jardines de Trocadéro
El gran anfiteatro dejado para la explotación de las canteras de Chaillot ha proporcionado un lugar formidable para los encuentros parisinos. Este lugar ya fue ocupado durante la exposición universal de 1878. El palacio de Trocadéro se construyó en un estilo vagamente morisco. Los jardines que lo rodean, diseñados por Alphand, al igual que el palacio, sobrevivieron hasta 1937. También se había instalado en este lugar un acuario, admirable por su disposición circular. Sin embargo, este viejo palacio, construido como un edificio provisional, amenazaba con venirse abajo y sobre todo, ya no estaba a la moda. El equipo Boileau-Carlu-Azéma llevó a cabo un concurso que ganó el arquitecto Roger-Henri Expert, al que se le confió un proyecto para realizar un conjunto de fuentes y estanques. Jacques Greber fue nombrado arquitecto jefe de la exposición. Las posesiones africanas de los franceses habían servido de campo de experimentación de una arquitectura teñida de modernismo, pero también de cultura local, a menudo, de inspiración andaluza. De este modo, la fuente de Varsovie, que reemplaza una «escalera de agua» de estilo italiano, parece una amplificación europea de los jardines de la Alambra: sofisticados juegos de agua, omnipresencia de la piedra y de la escultura, grandes tableros geométricos…No se le puede negar a esta obra una cierta grandeza.
Tras la clausura de la exposición, Roger Lardat, arquitecto de la Ciudad de París, fue el encargado de realizar la planificación de los nuevos jardines. De esta forma, tuvo que volver a confeccionar la fuente de Expert en su medio, una verdadera obra de valentía. La tarea no era nada fácil, puesto que los pabellones habían dejado un terreno desolado con importantes desniveles y construcciones al norte que impedían la unión con las vías de circulación. Finalmente optó por una solución minimalista, que consistía en retomar las grandes líneas del proyecto de Alphand. Sin embargo, la fuente había modificado los trazados de la red viaria para dar nacimiento a la forma de oca de la avenue des Nations Unies. La influencia de los jardines encontró una unidad mayor al perder estas grandes líneas. A través de los árboles, Lardat trazó largas alamedas sinuosas y sometidas a las exigencias del relieve de un parque paisajista que le sacaba partido a las arcadas, provenientes de la demolición de las Tullerías, dispuestas en este nuevo emplazamiento en 1883. Colocó también umbríos jardines de plantas. Tras haber demostrado su capacidad como digno sucesor de Alphand, se encuentra con su verdadera personalidad al construir algunos pórticos de plantas o el pabellón de la sillera, o incluso el acuario, sobre un plano inspirado en el esqueleto de un pez, que decora con una bella entrada que alía clasicismo y modernismo, con sus fustes de columnas truncadas y su fachada ondulante revestida de gravilla lavada. En el parque se encuentran varias obras importantes, como el homenaje al almirantede Grasse de Marcel Landowski, una obra con una composición muy original que presenta al héroe de la guerra de la independencia de los Estados Unidos en altorrelieve ante un gran relieve alegórico que muestra a los artilleros en sus posiciones.

La Dirección de Asuntos Culturales de la Ciudad de París conserva en toda la capital, alrededor de seiscientos monumentos y estatuas conmemorativas que pertenecen al patrimonio municipal. Estas obras que, en su mayoría, datan de principios de la Tercera República, son el fruto de una política activa de control destinada, en base a los deseos de los políticos parisinos, a dotar de una decoración a los jardines y calles. Entre ellas, figuran algunas obras maestras de la escultura francesa como son La fuente de las cuatro partes de la tierra de Carpeaux o El triunfo de la República de Dalou.
El siglo XX fue mucho más vacilante en este campo, pero durante los últimos veinte años, la Ciudad de París ha reanudado la tradición de los contratos públicos. En 2004, creó un Comité de Arte en la ciudad que se trata de un comité consultivo que reúne a los políticos y expertos y se encarga de ofrecer diversos puntos de vista sobre la política llevada a cabo en este campo. Junto a este comité, la ciudad de París realizó 35 contratos públicos para obras perennes o efímeras entre 2004 y 2008. Desde La Torre de ejercicio de Wang Du- Paris, distrito 17 -, a La danza de la fuente emergente de Chen Zhen- París, distrito 13 –o El bosque de los candelabros del colectivo berlinés Inges Idee- París, distrito 19. Todas ellas las puede descubrir caminando por París.
Puede ver todas las estaciones Véliben www.velib.pais.fr
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