París comparte las realidades y preocupaciones comunes con las demás grandes metrópolis del planeta: objetivos sociales, democráticos, ecológicos, económicos y culturales. La Ciudad quiere abrir aún más el diálogo, poner en común sus experiencias, sus competencias. Este es el motivo por el cual la acción internacional de París se basa en el intercambio y el respeto de las identidades.
La historia y la identidad de París se proyectan más allá de sus fronteras. La capital es objeto de una inmensa cantidad de demandas de intercambios y colaboraciones sobre los transportes, el medio ambiente, el urbanismo o, incluso, la cultura. La Ciudad debe desempeñar un papel de primer plano en las relaciones internacionales, a nivel local, ya que su proyección también se debe a la difusión de valores fuertes, como la libertad o la solidaridad.